En mi caso, casi cualquier asunto respecto al motociclismo “cotidiano”; me refiero a lo que ocurre entre quienes gustamos de “vivir en dos ruedas”… movernos diariamente en estos vehículos tan adorables (no por ello menos peligrosos) y no tanto al aspecto deportivo o empresarial que rodea a las máquinas.
Me doy un espacio para compartir un asunto escabroso… Este día (Domingo, 25 de junio del 2011) tuve que hacer una salida breve por un asunto personal… y en mi camino de regreso a casa, me encuentro un caos vial en periférico, poco usual en este día a esa hora, (por la zona de Santa Mónica/ Tlalnepantla/ EdoMex)… varias unidades policiales y médicas con sirenas y códigos encendidos abriéndose camino de manera urgente hacia el sur.
Confieso que me acordé de mis tiempos de Reportero Vial (Ok… critíqueme quien guste, pero a veces me pasa, jeje!) y me aventé unos (pocos) minutos de maniobras “medianamente salvajes” entre autos, camiones y autobuses para ver de qué se trataba… tomo por carriles centrales del periférico norte (esto es legal para las motos, en el EdoMex)… y justo frente al centro comercial “Mundo E”, los carriles de “alta” y “media” estaban bloqueados por unidades de policía (autos y motocicletas).
… recién ocurrió un desafortunado accidente.
Los vehículos implicados que estaban en el lugar: una Yamaha (según pude ver, una R6, azul) con daños harto considerables (como se podrá ver en las fotos) y otra de mismo modelo, en color blanco, con daños menores, orillada ya en el camellón.
Las víctimas: un individuo, sexo masculino, rondando los 25 años, atendido por raspones, posibles contusiones o fracturas, en la parte trasera de una ambulancia, seguramente el piloto de la R6 blanca… otro (de similares características) que por desgracia, no tuvo tanta suerte; a pesar de que portaba un casco Nolan, se encontraba tendido entre carriles… me parece que sobra dar más detalles de esto.
Evitaré caer en la tentación de crear hipótesis y suposiciones, de caer en posturas moralistas, regaños o en pretender ser el “Tío Gamboín” del motociclismo… nada de eso creo que sea de utilidad ante la pérdida que, algún grupo de personas (quizá una novia o esposa, familiares, amigos…) tendrán que estar enfrentando en estos precisos momentos de domingo.
Al final y para no extenderme ¿A qué reflexión(es) me mueve esto? (De modo personal):
A la necesidad de ampliar la cultura de que estos vehículos (y quizá cualquiera otro), de entrada son eso: máquinas para moverse de manera más sencilla y conveniente, sobre todo en grandes zonas urbanas y… en buen a medida para provocar un gusto y emociones muy particulares en quienes las usamos, del modo más responsable posible… y no creer que son solamente cosas para “echar desmadre” de manera inconsciente, en lugares indebidos. (Para “correr”, están los autódromos, motódromos o similares).
A que NO se pretexten situaciones como esta, para “satanizar” a las motocicletas. (Porque, más que un “vehículo del diablo”, es una muy conveniente opción de movilidad urbana y suburbana… pregúntenle a los alemanes, madrileños y catalanes!!!)
Asimismo, a que no se “satanice” a todos cuantos las utilizamos, no todos los moteros somos iguales (hasta en perros, hay razas).
A que (tanto las autoridades como los individuos) ampliemos nuestra cultura, legislación, supervisión y conciencia del uso máximo de equipo de seguridad que nos sea posible, siempre que se suba uno (o dos, ¡No más!) a estos vehículos… sí, vale recordar que este joven hombre usaba casco, no lo perdió en el accidente… y ni siquiera así se salvó de morir, pero no se debe banalizar el tema de la seguridad al rodar. Así se demuestra que, también se debe pensar en chamarra, guantes, botas, pantalón con protecciones y… quien lo pueda sufragar, un “neck brace” que nos da un poco más de protección en cabeza, columna y nuca.
Tengo la suposición de que, un accidente fatal de este tipo no ocurre solo por “una cosa”… sino que es una suma de muchos factores, los cuales no enumeraré, porque no estuve presente en la desgracia.
Algunos de estos factores son controlables por nosotros mismos… otros no.
Hagamos conciencia de lo que SÍ podemos controlar e invirtamos (cada quien a su medida) en buen equipo de seguridad, en limitar nuestra velocidad al rodar, en no manejar de modo agresivo sino defensivo, en entender que la “adrenalina” que provoca ser motero, debe dosificarse… y que no somos indestructibles ni “Highlanders” sobre gomas.
Y ya para finalizar… a quienes crean (o no) en algún ser supremo… ojala sintamos un poco de compasión por todos estos “caídos” y sus familiares… hagamos un breve pensamiento por que pronto se recupere la paz ante el desastre… y por que todos los que gustamos de la moto, evitemos al máximo provocar nuevos “domingos negros”.
Buen camino para todos.....
:(